Más allá de una sensación espacial
La arquitectura y el espacio urbano van más allá de satisfacer necesidades funcionales, formales, técnicas o sociales, son los lugares en los que nos vemos sumergidos en nuestro día a día, en donde los límites espaciales mantienen una relación dialéctica con el ser humano. Es a partir de esa experimentación espacial, que se generan efectos que van más allá de una sensación, es entonces que vamos de una experiencia corporeizada a una experiencia somatosensorial, de lo cual, resultan respuestas emocionales, pero también fisiológicas y conductuales. Es por ello, que el poder conocer y controlar dichos efectos, juega un papel importante en la mejora de la habitabilidad del espacio, pues del diseño del estímulo, es decir, del diseño del objeto arquitectónico o urbano, dependerá el efecto a generar.
Es aquí donde la Neuroarquitectura adquiere relevancia, pues es a partir de su base neurocientífica que se pueden aportar estrategias que coadyuven en el proceso de diseño.